Desde hace tiempo se sabe que las células y los tejidos generan un campo eléctrico que se puede medir en la superficie de la piel. Pero, las leyes de la física afirman que cualquier corriente eléctrica genera un campo magnético correspondiente en el espacio.
Esta situación empezó a cambiar en 1963. Gerhard Baule y Richard McFee, del Departamento de Ingeniería Eléctrica, Universidad de Siracusa, Siracusa NY, detectaron el campo biomagnético proyectado por el corazón humano utilizando dos electroimanes de 2 millones de vueltas de hilo cada uno, conectados a un amplificador muy sensitivo.
lo que le permitía medir los campos magnéticos producidos por la actividad del cerebro, alrededor de la cabeza.Seguidamente, se descubrió que todos los tejidos y los órganos producen pulsaciones magnéticas específicas, que son ahora conocidas bajo el nombre de campos biomagnéticos.
Estos conceptos, que entonces parecían demasiado prematuros, son hoy confirmados por los laboratorios de investigación médica en todo el mundo. Científicos utilizan aparatos SQUID para realizar cartas de las alteraciones del campo magnético alrededor del cuerpo debido a las enfermedades.
Una vez más, personas sensitivas han descrito estos fenómenos desde hace tiempo, pero no había una explicación lógica del proceso.
La proyección de energía por las manos de "curanderos - terapeutas" es entonces al menos una posibilidad cientifica y ya no puede ser ignorada.
Al principio de 1980, el Dr. John Zimmerman empezó una serie de estudios sobre el toque terapéutico, utilizando un magnetómetro SQUID, en la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado, en Denver. Zimmerman descubrió que un enorme campo biomagnético pulsante emanaba de las manos de un practicante de toque terapéutico. La frecuencia no era estable, sino "barría" sobre un segmento de 0,3 a 30 Hz (ciclos por segundo), con una parte importante de su actividad alrededor de 7 – 8 (en http://www.hippocampus-brt.com/)
La confirmación de los descubrimientos de Zimmerman llegó en 1992 cuando Seto y sus colegas, en Japón, estudiaron a practicantes de distintas artes marciales y de otros métodos de curación. La emisión de "Ki" de sus manos era tan potente que se podía medir con un simple magnetómetro que consistía en dos electroimanes de solamente 80 000 vueltas de hilo

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bioenergetica del cuerpo, me cuestione el no haber entendido, mucho antes que, por supuesto es posible aplicar el conocimiento bioelectrico/magnetico, en el tratamiento de ciertos malestares sicologicos como la depresion la ansiedad y la autoestima, tres de las patologias mentales mas prevalentes y con una incidencia creciente en este mundo estresado. 



